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Elfin MS8 Streamliner 2006: el superdeportivo australiano diseñado por Holden que casi nadie recuerda
Roadster biplaza con V8 de 5,7 litros, chasis multitubular de competición y solo 100 unidades al año: la resurrección de una leyenda del motorsport australiano.
Melbourne 2004: cuando Australia volvió a soñar con un superdeportivo propio
En febrero de 2004, el Salón del Automóvil de Melbourne se detuvo frente al stand de Holden. Allí debutó el Elfin MS8 Streamliner, un roadster bajo y brutal que prometía devolver a Australia un deportivo de calle con ADN de pista.
Dos años después, en julio de 2006, Elfin confirmó que el proyecto saldría a producción en Braeside, Victoria, tras superar los obstáculos de homologación en emisiones y ruido.
El resultado: un biplaza artesanal con piezas derivadas de Holden y una tirada limitada a solo 100 unidades anuales.
Herencia de pista: del MS7 campeón a Garrie Cooper
El Streamliner no nació en el vacío. Es el sucesor espiritual del Elfin MS7, el deportivo con motor Chevrolet V8 que dominó los Campeonatos Australianos de Turismos en 1975 y 1976.
Detrás de la marca está Garrie Cooper, piloto e ingeniero que fundó Elfin en Adelaide y acumuló 29 títulos en categorías abiertas y deportivas; incluso James Hunt y Didier Pironi llegaron a competir en Elfins.
Esa herencia de competición define cada decisión del MS8: no es un roadster de estética retro, es un auto construido para ganar, adaptado a la calle.
Diseño Holden y chasis de carrera a mano
La carrocería es obra del equipo de diseño de Holden dirigido por Mike Simcoe, entonces director de estilo de la marca y hoy una de las figuras más influyentes del diseño global de General Motors. 100 kg.
El chasis es un multitubular ensamblado en jig y fabricado a mano; los paneles son de fibra de vidrio (GRP). Junto al Streamliner existe el MS8 Clubman, variante más radical y ligera (~925 kg) inspirada en los Lotus Seven que Cooper popularizó en Australia.
V8 Holden, menos de 4,5 kg/kW y suspensión de especificación de carrera
Bajo el capó late un V8 de aleación Holden Gen III de 5,7 litros con 245 kW (334 CV) y 465 Nm, acoplado a una caja manual de seis velocidades y diferencial de deslizamiento limitado.
La relación potencia-peso es demoledora: el Streamliner acelera de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos, cubre el cuarto de milla en 13,7 s y alcanza 275 km/h.
La suspensión delantera y trasera es totalmente independiente, con triángulos de cromo molibdeno, articulaciones roscadas de especificación de carrera, uprights de aleación Elfin y amortiguadores Koni espiral ajustables.
Los frenos son discos ventilados y ranurados en las cuatro ruedas, con pinzas billet de seis pistones delante (343 mm) y cuatro detrás (315 mm).
Producción limitada, edición Garrie Cooper Gold y un capítulo olvidado
En seguridad y confort, el Streamliner incorpora control de tracción, ABS y control de crucero, algo inusual en un auto con chasis de competición. El interior biplaza va tapizado en cuero y equilibra confort con sensación de monoplaza. 000 AUD inicialmente anunciados.
Existió una edición “Garrie Cooper Gold” de solo cinco ejemplares, con hardtop, scoop en el capó y, en una unidad, sobrealimentación Walkinshaw hasta 350 kW.
Con el apoyo de Tom Walkinshaw y Walkinshaw Performance —que adquirió Elfin en 2006—, el MS8 demostró que Australia supo construir superdeportivos de talla mundial.
Hoy es pieza de colección y uno de los capítulos más fascinantes y olvidados de la industria automotriz australiana.

